
Toyota puso fin a una etapa emblemática de su historia industrial en Brasil. La automotriz japonesa confirmó el cierre definitivo de la planta de Indaiatuba, en el estado de São Paulo, donde se produjo el último Toyota Corolla tras casi tres décadas de actividad.
La fábrica, inaugurada en 1998, fue una de las instalaciones más importantes de la marca en Sudamérica y alcanzó una producción superior al millón de vehículos durante su funcionamiento. Sin embargo, la compañía decidió trasladar toda la fabricación del Corolla a un nuevo complejo industrial ubicado en Sorocaba, a unos 50 kilómetros de distancia.
La mudanza forma parte de la mayor reestructuración industrial de Toyota en Brasil desde su llegada al país hace 68 años. A partir de noviembre de 2026 comenzará a operar la nueva planta Sorocaba II, construida junto a la actual Sorocaba I, con el objetivo de concentrar la producción, optimizar recursos y mejorar la eficiencia logística.
Una inversión millonaria para el futuro
Toyota anunció una inversión de 2.135 millones de dólares destinada a fortalecer su presencia en Brasil y preparar la llegada de nuevos productos y tecnologías. Dentro de este plan se contempla el lanzamiento de la próxima generación del Corolla Sedán y del Corolla Cross, además del desarrollo de una nueva pick-up compacta monocasco basada en la misma plataforma.
La inversión también incluirá la fabricación de baterías, la incorporación de nuevas tecnologías de electrificación y la expansión de sistemas híbridos, una de las especialidades de la marca japonesa en la región.
Según informó la compañía, el proyecto permitirá crear aproximadamente 2.000 nuevos puestos de trabajo y consolidará a Sorocaba como uno de los polos automotrices más importantes de América Latina.
Toyota apuesta a la eficiencia y la sustentabilidad
Desde la automotriz explicaron que la concentración de todas las operaciones en un mismo complejo industrial permitirá generar mayores sinergias entre las líneas de producción, optimizar costos logísticos y reducir el impacto ambiental de las operaciones.
Además, la nueva planta fue diseñada bajo criterios de eficiencia energética y reducción de emisiones, alineándose con los objetivos globales de sustentabilidad de Toyota.
La compañía también confirmó que la reorganización industrial se llevó adelante mediante acuerdos con los trabajadores, ofreciendo alternativas de traslado a otras plantas y planes de retiro voluntario, sin despidos compulsivos.
El desafío frente al avance de China
La decisión de Toyota llega en un contexto de profundos cambios para la industria automotriz mundial. El crecimiento de los fabricantes chinos, especialmente en el segmento de vehículos electrificados, está obligando a las marcas tradicionales a replantear sus estrategias industriales y productivas.
Con esta nueva estructura, Toyota busca mejorar su competitividad regional y prepararse para una nueva generación de vehículos híbridos y electrificados, manteniendo su liderazgo en mercados clave como Brasil y Argentina.
La inauguración de Sorocaba II marcará el comienzo de una nueva etapa para la marca japonesa en Sudamérica, con una producción más moderna, eficiente y preparada para los desafíos de la movilidad del futuro.

Fuente: Autoblog
