El piloto oriundo de Capitán Sarmiento ya hizo historia al convertirse en el primer argentino en competir en la O’Reilly Auto Parts Series. Tras sus tres primeras presentaciones en Estados Unidos, busca consolidar su presupuesto para el cierre del año, con el ambicioso proyecto de traer la máxima categoría norteamericana a suelo argentino.

Hace ya un tiempo que el nombre de Baltazar Leguizamón resuena con fuerza en el ambiente del deporte motor. «Balta» es actualmente el único corredor argentino en la grilla de la O’Reilly Auto Parts Series (históricamente conocida como la división Xfinity), el paso previo y la segunda categoría más importante del gigante de los óvalos, la NASCAR estadounidense.

Nacido en Capitán Sarmiento y criado en la legendaria «Cuna de Campeones» de Arrecifes, Leguizamón respiró automovilismo desde su infancia. Sus primeros pasos los dio sobre un karting a la temprana edad de 7 años. Tras un exitoso paso por los monoplazas norteamericanos —donde se coronó campeón de la Atlantic Championship Series en 2018 y subcampeón de la F3 Américas—, el piloto bonaerense de 26 años dio un giro radical a su carrera para domar los autos de techo más brutales del planeta.

Un debut desafiante y la consolidación en EE. UU.

Hasta la fecha, Leguizamón ya ha disputado tres competencias oficiales en la categoría a bordo de un imponente Chevrolet Camaro. Su estreno absoluto se dio en el Circuito de las Américas en Austin, Texas, pero fue en el circuito callejero montado en la Base Naval de San Diego donde demostró su verdadero potencial bajo el ala del equipo Young’s Motorsports. En dicha competencia, el argentino venía peleando firmemente entre los 20 mejores de la grilla hasta que un problema mecánico truncó su remontada.

Actualmente, Leguizamón se encuentra en intensas negociaciones comerciales para sumarse de forma permanente a esta escuadra, a la cual define como «una estructura en pleno crecimiento». El gran salto técnico para el piloto llegó hace pocas semanas tras obtener una habilitación regulatoria clave: la licencia oficial para correr en óvalos de media milla. Con este permiso en mano, su equipo de trabajo apunta a reunir el presupuesto necesario junto a patrocinadores nacionales como YPF y Río Uruguay Seguros para subirse al auto en el mítico óvalo corto de Martinsville a fines de octubre, y cerrar la temporada regular en el óvalo de Miami.

El «Turismo Carretera» norteamericano

La adaptación de Baltazar al folclore estadounidense fue inmediata. El público local admira su audacia para subirse a estas bestias mecánicas que imponen un respeto absoluto. El propio piloto ha trazado un paralelismo directo entre la categoría norteamericana y la máxima categoría del automovilismo argentino: el Turismo Carretera (TC).

Según Leguizamón, ambas categorías comparten una mística similar en cuanto a la pasión del público, la paridad y el formato de los vehículos de tracción trasera. Sin embargo, las diferencias radican en la brutalidad de la ingeniería: los autos de la NASCAR entregan una potencia de más de 700 a 800 caballos de fuerza provistos por un motor V8 tradicional, combinados con una muy baja carga aerodinámica. Esto obliga a los pilotos a manejar «de costado» de forma constante, transformando cada vuelta en un ejercicio de pura supervivencia y tracción manual con cajas de solo cuatro marchas.

El sueño mayor: El «Show Car» en Argentina

El impacto de su presencia en Estados Unidos ha escalado hasta las oficinas de las máximas autoridades de la categoría. En diálogo directo con el CEO de la NASCAR, Steve O’Donnell, Leguizamón encabeza una gestión sin precedentes para traer un auto de exhibición oficial (Show Car) a la Argentina.

El objetivo es realizar demostraciones públicas para los fanáticos locales, marcando un hito que no ocurre desde el año 2008. Leguizamón es consciente de que su rendimiento es la llave para un proyecto aún mayor en el futuro: «Si hay un piloto argentino en la categoría, la atención cambia totalmente», asegura, proyectando un fenómeno de contagio masivo similar al que hoy se vive con Franco Colapinto en el automovilismo mundial. Su mirada ya está fija en conseguir una butaca a tiempo completo para la temporada 2027, un logro que pondría definitivamente la bandera argentina en el olimpo de los óvalos.

Redactado por Valentín PAIS

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