Guillermo Casas denunció que su familia volvió a ser víctima de un robo en Ramos Mejía. El hecho ocurrió alrededor de las 14:30, cuando su esposa y su cuñada se dirigían a trabajar. El caso vuelve a poner en primer plano la preocupación de los vecinos por la inseguridad en La Matanza.

La inseguridad volvió a golpear a una familia de Ramos Mejía, partido de La Matanza. Guillermo Casas contó que su esposa y su cuñada fueron víctimas de un nuevo robo cuando se dirigían a trabajar, en horas de la tarde.

Según el relato difundido por el vecino, el hecho ocurrió alrededor de las 14:30, en la zona de la calle Bolívar, en una cuadra que, según manifestó, ya había sido escenario de otro robo sufrido por su familia.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que excede a una sola familia: la sensación de inseguridad con la que viven diariamente numerosos vecinos del conurbano bonaerense, particularmente en zonas donde se suceden robos y otros hechos delictivos.

“Nos volvieron a robar”

Casas expresó públicamente su indignación luego del episodio y remarcó que se trató de la segunda vez que su familia es víctima de un robo.

Su esposa y su cuñada se dirigían a cumplir con su jornada laboral cuando fueron sorprendidas por la situación.

El reclamo del vecino apunta a una cuestión que aparece repetidamente en los testimonios de habitantes de distintos barrios: poder salir a trabajar, circular por las calles y regresar a casa sin quedar expuestos a un delito.

“La protección del ciudadano no es un favor; es la obligación primaria de quien asume una responsabilidad pública”, expresó Casas al reclamar respuestas a las autoridades.

Ramos Mejía y una preocupación que se repite

El caso de la familia Casas se conoce en un contexto de preocupación por la inseguridad en distintos sectores de La Matanza.

En las últimas semanas se registraron diferentes episodios delictivos en Ramos Mejía y otras localidades del distrito. El 21 de septiembre, por ejemplo, un medio local informó sobre un intento de robo ocurrido a plena luz del día en Ramos Mejía, en el que dos motochorros abordaron a un hombre cuando llegaba en automóvil a su vivienda.

También fueron informados otros robos en la localidad durante septiembre, entre ellos el asalto a un comercio en la zona céntrica de Ramos Mejía.

A comienzos de septiembre, además, se produjo una investigación que terminó con la detención de una pareja acusada de cometer robos en comercios de San Justo y Ramos Mejía, según información difundida por medios locales.

Los números detrás de la preocupación

La problemática también aparece reflejada en las estadísticas judiciales.

Según datos de la Procuración General de la provincia de Buenos Aires, durante 2025 se iniciaron en el Departamento Judicial La Matanza 19.483 investigaciones penales preparatorias por robo, frente a 21.634 durante 2024. También se registraron 5.660 investigaciones por robo agravado por el uso de arma de fuego, frente a 8.639 en 2024.

Los datos muestran una disminución interanual en esas categorías, pero también permiten dimensionar el volumen de denuncias e investigaciones vinculadas con delitos contra la propiedad en el distrito.

La inseguridad, además, no se limita exclusivamente a los robos. Un informe publicado por LA NACION en septiembre de 2026 describió la preocupación de vecinos de diferentes sectores de La Matanza y documentó distintos episodios de violencia y delitos ocurridos durante los últimos años.

El reclamo de los vecinos

El caso de Guillermo Casas representa, en ese contexto, el reclamo de una familia que volvió a atravesar una situación de inseguridad.

La frase que eligió para cerrar su denuncia resume el sentimiento que quiso transmitir:

“Escribo para que el silencio no me enferme”.

Más allá de las estadísticas y de las investigaciones judiciales, detrás de cada denuncia hay personas que trabajan, estudian, se movilizan y desarrollan su vida cotidiana en las calles.

El reclamo por mayor seguridad no se reduce a una cuestión política: para quienes sufren un robo, significa recuperar la posibilidad de salir de sus casas para trabajar sin sentir que pueden convertirse nuevamente en víctimas.

En Ramos Mejía, como en otros puntos del conurbano, la discusión sobre la seguridad continúa abierta y los vecinos reclaman respuestas concretas frente a una problemática que forma parte de su vida cotidiana.

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