El automovilismo tiene muchos momentos legendarios, pero pocos tan insólitos como el ocurrido en el Gran Premio de Canadá de 1977, cuando el británico James Hunt, tras sufrir un accidente con su McLaren, perdió la calma y golpeó a un comisario de pista que intentaba ayudarlo.
Hunt, campeón del mundo en 1976, chocó con su compañero Jochen Mass en el circuito de Mosport Park. Aturdido, con un solo zapato y visiblemente frustrado, comenzó a caminar peligrosamente por la pista buscando salir del lugar del impacto. Fue en ese instante que un comisario —identificado en distintas fuentes como Ernie Strong— intentó detenerlo para protegerlo del tránsito de autos y sacarlo de la zona de peligro. La respuesta de Hunt fue inesperada: le propinó un puñetazo en el rostro.

La escena quedó grabada en la memoria de los aficionados y medios, no solo por lo extraordinario del hecho, sino también por la personalidad explosiva de Hunt, cuyo temperamento era tan recordado como su talento al volante. El incidente le costó al piloto una multa de 2.750 dólares, que incluía sanciones por la agresión y por regresar al garaje de manera insegura tras abandonar la carrera. Tras el episodio, Hunt se disculpó públicamente, explicando que su reacción se debió “a la tensión y adrenalina del momento”.
Reacciones en la pista y consecuencias
En aquellos años, la Fórmula 1 era un deporte extremadamente peligroso, con protocolos de seguridad muy distintos a los actuales. Era común que la adrenalina y el estrés se sintieran de manera más abierta entre pilotos y equipos, aunque golpear a un comisario siempre fue considerado un exceso. En el caso de Hunt, su reputación de piloto combativo y temperamental ya era conocida: no era su primera confrontación con oficiales tras abandonar una carrera. En el Gran Premio de Mónaco de 1975, también hubo tensiones entre Hunt y el personal de pista.
Con los avances modernos en seguridad, profesionalización del deporte y códigos de conducta más estrictos, un incidente así sería prácticamente impensable hoy. La Fórmula 1 actual sanciona con dureza cualquier conducta antideportiva que ponga en riesgo a comisarios, pilotos o espectadores, y los comisarios de pista están entrenados para actuar bajo protocolos que minimizan el contacto físico directo con competidores frustrados.
El legado de un momento icónico
Aunque pasó más de cuatro décadas desde aquel Golpe en Canadá ’77, el episodio con James Hunt sigue siendo citado como uno de los momentos más humanos y caóticos de la historia de la F1. Para muchos fanáticos, ilustra la intensidad emocional que vivían los pilotos en una era en la que el riesgo era tan grande como la gloria al lograrlo. Hoy, la historia de Hunt se recuerda no solo por sus logros deportivos, sino también por momentos como este, que muestran la complejidad de un deporte tan exigente como lo es la máxima categoría del automovilismo.

