En diciembre de 1970, Citroën Argentina presentó oficialmente el Ami 8, un modelo que no solo amplió la gama de la marca, sino que también se convirtió en un pilar estratégico dentro de su crecimiento industrial y comercial en el país. A 55 años de aquel lanzamiento, el Ami 8 continúa siendo recordado como uno de los vehículos más emblemáticos del doble chevrón fabricados en la Argentina.

Durante la segunda mitad de los años sesenta, Citroën atravesaba una etapa de madurez y expansión en el mercado local. Con una planta industrial en pleno desarrollo y un público cada vez más exigente, la marca trazó una estrategia clara: diversificar su oferta y acompañar la evolución de las necesidades de los usuarios. El lanzamiento del 3CV a fines de 1969 fue el primer paso, ofreciendo mayores prestaciones respecto al 2CV sin perder eficiencia ni confiabilidad. Un año más tarde, la llegada del Ami 8 terminó de consolidar esa hoja de ruta.

El Ami 8 argentino tuvo su origen en el Ami 6 europeo, un modelo que se posicionaba entre el 2CV y los ID/DS. Diseñado por Flaminio Bertoni, el Ami 6 se destacaba por su personalidad estética, especialmente por el particular diseño de la luneta trasera. En 1969, una serie de mejoras dio origen al Ami 8, base del vehículo que luego se fabricaría en la Argentina.

Con denominación interna AMF, el Ami 8 nacional compartía gran parte de su mecánica con el 3CV de segundo montaje, aunque incorporaba un carburador de doble cuerpo Solex que elevaba la potencia hasta los 35 hp. A esto se sumaban mejoras en el chasis, suspensión reforzada, barra estabilizadora delantera y componentes de mayor robustez, adaptados a las exigencias del mercado local. A diferencia del modelo francés, el Ami 8 argentino contaba con frenos a tambor en las cuatro ruedas.

Uno de los grandes diferenciales del Ami 8 fue su carrocería tipo break, más larga y espaciosa, que ofrecía una notable versatilidad interior. Con capacidad para cinco pasajeros y un volumen de carga de 365 dm³ —ampliable mediante el rebatimiento de los asientos traseros—, el modelo respondía a las necesidades de las familias sin resignar confort. Su diseño funcional incluía un amplio portón trasero, una altura superior al metro y medio y soluciones prácticas que optimizaban el espacio.

El equipamiento también reflejaba el espíritu innovador de Citroën: faros rectangulares regulables, paragolpes envolventes, un panel de instrumentos horizontal de fácil lectura y el característico volante monobrazo heredado del DS. En términos de prestaciones, el Ami 8 alcanzaba una velocidad cercana a los 120 km/h y ofrecía un consumo contenido, con una autonomía de hasta 490 kilómetros gracias a su tanque de 32 litros.

El impacto comercial fue inmediato. En 1971, su primer año completo de producción, se fabricaron 5.204 unidades en la planta de Barracas, lo que representó aproximadamente un tercio de la producción total de Citroën Argentina. A lo largo de su vida comercial, el modelo incorporó distintas evoluciones, como la versión Club en 1972 y la más sofisticada Elysée en 1977, además de series especiales como la versión ambulancia.

Además de abastecer al mercado local, el Ami 8 argentino fue exportado a países vecinos, ensamblado en Chile bajo modalidad CKD y enviado en unidades puntuales a Cuba. Entre su lanzamiento y diciembre de 1979 se produjeron un total de 48.855 unidades.

A 55 años de su presentación, el Citroën Ami 8 permanece como un símbolo de diseño, funcionalidad y visión industrial, reafirmando el legado de Citroën en la historia automotriz argentina.

